Durante el ciclo de webinars organizado por CALAB se abordó, entre otros temas, “Innovar, Adoptar, Transformar: la salud en la era digital”, una disertación impartida por el Mag. Diego Branca, director de Salud Digital, Inteligencia de Negocios y Omnicanalidad en Roche.
Uno de los aportes más importantes que se resaltó durante el encuentro fue que, a pesar de estar inmersos en un mundo digital que abarca todos los aspectos de la vida cotidiana, en el cual la salud no es la excepción y los datos abundan, todavía existe un gran distanciamiento entre el dato y el impacto.
Según explicó el Magíster los datos pasaron a ser un recurso más valioso que el petróleo. Sin embargo, en la salud pareciera que este nuevo valor agregado llegó “sin refinar” ya que es una de las áreas que más datos genera, pero sin la capacidad de darles sentido.
Un aspecto central que señaló el director de Roche es que si los datos no están donde se toman las decisiones se transforman en ruido. Y en salud, detrás de esa información hay un paciente.
Según explicó, existe una distancia entre el dato producido, el conocimiento que genera y la utilidad clínica que se le da. Esta distancia o “brecha” -como lo llamó Branca- puede generar escepticismo y hasta dañar a un paciente mal atendido.
Uno de los aspectos por los cuales se produce esta brecha es por la fragmentación, aseguró. Puso como ejemplo que existen 186 plataformas para realizar recetas electrónicas, lo que implica una fragmentación de datos en varios sentidos: cada aplicación tiene su propia lógica, sus propios repositorios y sus propios actores, ya sean hospitales, laboratorios o gobiernos que lo desarrollen.
Branca subrayó que ante esta fragmentación el paciente se encuentra desconectado y de no diseñarse soluciones para la integración, sólo aumenta el caos digital. Remarcó que la salud sigue funcionando como si el dato fuese una propiedad privada y la interoperabilidad, un favor y no un derecho.
Durante el webinar se explicó que en salud el dato es un activo más valioso que en otras actividades porque no solo controla la analítica y la experiencia del paciente, sino también puede definir el modelo de negocio. Por ende, se trata de una transformación técnica, pero también económica y política.
La transformación digital debe recorrer dos caminos, según el Magíster: primero la digitalización, es decir convertir un entorno analógico en digital, y luego generar valor con esa información para mejorar el proceso de toma de decisiones.
Según explicó el valor agregado se produce gracias a la gobernanza, que va a generar confianza y transparencia a los datos y algoritmos.
La interoperabilidad es otra de las características centrales -según el disertante- para encarar la transformación digital. Esto es lo que permitirá el entendimiento clínico.
La interoperabilidad ocurre cuando los datos se transmitan (aspecto técnico); se interpreten correctamente (aspecto semántico), se puedan compartir entre instituciones (aspecto organizacional); y con reglas claras (aspecto marco legal/regulatorio).
Branca sostuvo que este proceso se logra con capacidad de ejecución, formación de equipos y procesos listos para absorber el cambio, poniendo el centro en la necesidad de alinear innovación con principios, incorporando al profesional y al paciente tanto en el diseño como en el uso de las soluciones.
En el cierre de la exposición se puso de relieve que en el área de la salud no alcanza con que las cosas funcionen, sino que mejoren la salud de las personas. Además de la validación técnica hay que lograr una validación clínica. Revisar si las decisiones digitales responden a un propósito clínico real, si mejoran al paciente.
Para profundizar el análisis realizado por el Mag. Diego Branca, pueden ver la grabación del webinar completo.



